martes, junio 20, 2006

ÁGUILA QUE CAE Coño inge, yo no me merecia esto, me cae de madre...

ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ

ÁGUILA QUE CAE

LOS EXTREMOS SE tocan. Y es que, toda proporción guardada, Cuauhtémoc Cárdenas es a Andrés Manuel López Obrador lo que Manuel Bartlett representa para Roberto Madrazo.

Protagonistas Cárdenas y Bartlett del fraude electoral más descarnado de la historia reciente --uno como víctima, como ejecutor el otro--, hoy asumen posiciones similares, podría decirse que hasta idénticas, en cuanto a los candidatos presidencial de sus respectivos partidos políticos.

Bartlett, ex gobernador de Puebla, pide hoy el voto útil de los príístas para cualquier candidato que no sea Roberto Madrazo. Lo hace explícita, abiertamente. Arguye, no sin razón, que López Obrador o hasta Calderón son preferibles al candidato presidencial priísta.

Cárdenas, ex gobernador de Michoacán, regatea abierta, explícitamente, su apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Sus cercanos fueron expulsados del PRD o aparecen como candidatos del PAN, hay quien aún permanece encarcelado. Anuncian algunos que votarán por Calderón.

El hijo del ex gobernador tabasqueño Bartlett Bautista, cuando menos, no actúa embozado.

El hijo del ex gobernador michoacano Cárdenas del Río tampoco se esconde. Se alía abiertamente al foxismo, del que fuera contrincante, para convertirse hoy en su empleado. El Presidente Fox lo ha nombrado coordinador de los festejos conmemorativos del bicentenario independentista y el centenario revolucionario.

¿Qué mueve a Bartlett contra Madrazo?

¿Qué mueve a Cárdenas contra López Obrador?

He ahí la diferencia.

Y es que, contra lo que pudiera pensarse, a Bartlett aparentemente lo mueven disputas en lo que podría llamarse el terreno de las ideas. Créalo usted o no, pero el poblano pugna por un PRI más incluyente, menos en manos de una camarilla.

Contrario sensu, a Cárdenas parecería motivarlo su enojo por el encarcelamiento del operador financiero de su grupo, Carlos Ahumada, con quien sus colaboradores más próximos –Rosario Robles, Sosamontes, Sodi, et al— movieron decenas de millones de pesos y, peor aún, intervinieron en el complot de los videoescándalos con el que Cárdenas, a la cabeza –también Carlos Salinas y Marta Sahagún, lo mismo Diego Fernández de Cevallos, aún Roberto Madrazo--, pretendían eliminar a AMLO de la carrera por la candidatura presidencial perredista.

No por nada, Cárdenas Solórzano festinó con Sodi, el actual candidato ¡del PAN! a la jefatura de gobierno del DF, la tarde del día en que se exhibieron los videos que incriminaban a René Bejarano. Entre carcajadas comieron en el restaurante de un hotel de Polanco. Este escribidor los observó.

Vano intento. Ni ello ni el desafuero frenaron a López Obrador. Cárdenas no fue candidato presidencial por cuarta ocasión, pese a que –¿paradoja o parajoda?--, el sector empresarial, lo mismo que el oficial, lo impulsaban. Fácil de entender. Para empresarios como para panistas en el poder, Cárdenas representaba al candidato "de izquierda" cómodo. El del sólo 20 por ciento –cuando mucho— de intención de voto.

Hoy Cárdenas, empleado transexenal del foxismo, hace honor a su nombre: "águila que cae".


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